lunes, 3 de abril de 2017

Interpretación de una obra pictórica.



Para hacer una interpretación de una obra pictórica, debemos tener en cuenta los siguientes elementos.

IDENTIFICACIÓN DEL PINTOR Y SU OBRA

Localizarla en el tiempo, esto es, fecha de ejecución y época histórica, y el espacio, es decir lugar de creación y conservación. Ello puede ayudarnos a descubrir los pequeños detalles, como la forma de vestir de los personajes, la técnica utilizada o mobiliario,por ejemplo. ¿Qué tipo de tema representa nuestra obra?

 CLASIFICACIÓN DEL TEMA
  • Asunto religioso
  • Histórico
  • Mitológico
  • Retrato
  • Costumbrista, vida cotidiana
  • Bodegón
  • Paisaje
  • Abstracto

TÉCNICA PICTÓRICA EMPLEADA
  • Pintura al temple, es decir, pintura diluida en una proporción de agua, huevo y aceite.
  • Pintura al óleo. Pintura diluida en proporción de linaza.
  • Acuarela. Pintura mezcla de goma arábiga y agua.
  • Pintura acrílica. Pintura realizada con pigmentos sintéticos.

MATERIAL SOBRE EL QUE SE REALIZA
  • Pintura al fresco, realizada sobre muro o pared.
  • Pintura sobre lienzo, hecha sobre la tela preparada sobre un marco de madera.
  • Pintura sobre madera, usadas principalmente para retablos.
  • Pintura sobre papel, realizada sobre papel o pergamino.
MOTIVOS
  • Geométricos.
  • Fitomorfos.
  • Zoomorfos.
  • Antropomorfos.

COMPOSICIÓN DE LA OBRA

Supone la disposición de los elementos de la obra: aislados, formando grupos, predominio de la línea horizontal, vertical o diagonal.

ILUMINACIÓN

 La luz puede provenir de un foco de luz,por ejemplo, desde una ventana o la luz de una vela.Puede ser una iluminación uniforme, creando sombras y luces.

COLORES

Los colores pueden ser claros, suaves, oscuros, brillantes, contrastados. Los colores cálidos o fríos sirven para acercar o alejar los objetos del espectador y por tanto para crear profundidad. Es importante señalar si hay predominio del color sobre la línea .Debemos analizar si los colores son puros y y yuxtapuestos, creando una pintura plana, o por el contrario, es una pintura basada en diversos tonos generando modelado y volumen.

PROFUNDIDAD Y VOLUMEN

Al respecto, las composiciones pueden ser planas, sin fondo y con predominio de lo lineal y falta de volumen.
Hay que considerar en la obra también el movimiento o la quietud. Los ejes. Son líneas imaginarias, horizontales, verticales u oblicuas alrededor de las cuales se distribuyen los elementos de la pintura , y que se trazan en relación a la posición que ocupan los centros de la obra.

LA INTERPRETACIÓN HISTÓRICA

No hay que olvidar que la pintura es siempre fuente de documentación histórica.

Interpretar una obra de arte significa entender su mensaje, la función o la intención que el artista quiere comunicar. Estas son preguntas que nos podemos hacer para sumergirnos en la obra a analizar. Mientras más respuestas encuentes, mucho mejor.
  • ¿Qué te dice el nombre de la obra?
  • ¿Qué estado de ánimo te produce la obra?
  • ¿Como sientes la obra: ¿interesante? ¿divertida? ¿deprimente? ¿Triste?
  • ¿Te gustaría estar plasmado en algún lugar de la obra, dónde? Tal vez escuchas algún sonido, o sientes algún olor cuando vez la obra, podrías describirlos?
  • ¿Cómo son los colores? ¿fríos? ¿Calidos?
  • ¿Y las pinceladas cómo son? ¿Cortas? ¿Largas? ¿Punteadas? ¿Dramáticas? ¿Suaves?
  • ¿Qué crees que haya pasado antes de que el pintor plasmara los colores en el lienzo?
  • ¿Qué crees que va a pasar en la próxima secuencia?
  • ¿Qué crees que pasa afuera del marco si quisieras continuar con la escena? ¿Atrás? ¿Encima? ¿Debajo? ¿A los lados?
  • ¿Que nos quiere decir el artista con su obra?
  • ¿Cómo sientes  la obra en su totalidad?
  • ¿Cuales o cuáles son los detalles que te parecen son más importantes?
  • ¿Qué detalle fue el que primero te llamó la atención?
  • ¿Cómo sientes la obra, fría, cálida?
  • ¿Cómo sientes el clima, llueve, hace viento, es calmado?
  • ¿Es de día o de noche?
  • ¿Qué lugar del planeta o del universo se plasma en la obra?
  • ¿Es un mundo fantástico, o  una metáfora, o una realidad?
Y como muchas cosas en la vida, tus pensamientos y reflexiones son lo que hacen la obra interesante e importante, de qué manera la obra te mueve y remueve ideas, estados de ánimo, etc. no importa si te gusta o no te gusta siempre y cuando puedas motivar esa valoración desde un punto de vista analítico y cuando puedas responder ese Que, como, cuando, donde, cual, etc. Sin haberla comprado te has apropiado de ella. Porque la has sentido… la has vivido.

El pintor Tàpies se dirigió así a los jóvenes en una ocasión: He aquí un juego inocente que os propongo que juguemos. Cuando miramos normalmente sólo vemos lo que se nos da a nuestro alrededor: cuatro cosas, a veces muy pobres, vistas sólo por encima en medio del infinito.
Mirad el más sencillo de los objetos.
¡Mirad, mirad a fondo! Y dejaos llevar plenamente por todo cuanto hace resonar dentro de vosotros lo que nos ofrece la mirada, como quien va a un concierto con un vestido nuevo y el corazón abierto con la ilusión de escuchar.
Aprendamos a mirar como el que va a un concierto. En la música hay formas sonoras compuestas en fragmento de tiempo. En la pintura formas visuales compuestas en un pedazo de espacio
La pintura puede serlo todo. Puede ser una claridad solar en medio de un soplo de viento. Puede ser una nube de tormenta. Puede ser la huella del pie de un hombre en el camino de la vida, o un pie que ha golpeado el suelo -¿por qué no?- para decir «¡basta!».
Yo os invito a jugar, a mirar atentamente...yo os invito a pensar. Un cuadro o cualquier objeto artístico es una «obra abierta», no es sólo una expresión del pintor sino que se completa, se cierra con la mirada y las sensaciones que provoca en el que lo contempla; es decir, el espectador reelabora el objeto artístico con su percepción personal.
Esto es mucho más cierto desde finales del siglo XIX, cuando los pintores dejaron de imitar la naturaleza y de concebir como realidad aquello que veían, y empezaron a pintar su «realidad», la que llevaban dentro –lo inconsciente, los recuerdos, lo contenido en la memoria– y su propia y personal percepción del mundo.
Las obras pictóricas dejaron de ser realistas –para eso estaba la fotografía– y comenzaron a ser una libre expresión de los artistas, tanto en sus formas, como en el colorido, en los temas y en la composición.
Por eso es más difícil mirar, contemplar y disfrutar una pintura de arte contemporáneo, pero vamos a intentarlo. Como en todo, es necesario aprender, en este caso aprender a mirar un cuadro, a darnos cuenta de lo que sentimos ante él, a analizarlo, a disfrutarlo, a informarnos y a pensar críticamente sobre esa imagen.
Todo esto es más fácil cuanto más se conozca y se sepa sobre pintura. Pero para llegar al conocimiento del arte es necesario antes practicar una serie de estrategias de observación y de contemplación.
Creo que ya tenemos una visión bastante amplia para disfrutar e interpretar una obra pictórica.

En el próximo artículo vamos a hacer una descripción sencilla del cuadro de “Las hilanderas” de Velázquez basándonos en los elementos anteriormente referidos.

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp


Autor: Rembrandt, 1632
Técnica: Óleo sobre lienzo
Estilo: Barroco
Tamaño: 169,5 cm x 216,5 cm
Localización: Mauritshuis; La Haya, Paises Bajos.




Rembrandt (Leiden, 15 de julio de 1606-Ámsterdam, 4 de octubre de 1669), fue un pintor y grabador neerlandés. La historia le considera uno de los mayores maestros del barroco de la pintura y el grabado, siendo con seguridad el artista más importante de la historia de los Países Bajos. Su aportación a la pintura coincide con lo que los historiadores han dado en llamar la “edad de oro” neerlandesa, el considerado momento cumbre de su cultura, ciencia, comercio, poderío e influencia política.

Habiendo alcanzado el éxito en la juventud, sus últimos años estuvieron marcados por la tragedia personal y la ruina económica. Sus dibujos y pinturas fueron siempre muy populares, gozando de gran predicamento entre los artistas y durante veinte años se convirtió en el maestro de prácticamente todos los pintores neerlandeses. Entre los mayores logros creativos de Rembrandt están los magistrales retratos que realizó para sus contemporáneos, sus autorretratos y sus ilustraciones de escenas bíblicas. En sus autoretratos, especialmente, se observa siempre la mirada humilde y sincera de un artista que trazó en ellos su propia biografía.

Antes de entrar en la descripción del cuadro me gustaría hablaros de los personajes que la componen, es especial, del Dr.Nicolaes Tulp, quizá el personaje más importante del cuadro sin desmerecer al resto.




Nicolaes Tulp (1593-1674) fue un médico holandés del siglo XVII que en su tiempo fue muy reconocido tanto como: médico, cirujano, anatomista, siendo nombrado Praelector de Anatomía que debía regularizar las disecciones públicas; un líder cívico, elegido varias veces burgomaestre de Ámsterdam y también desempeñó el papel de juez como otros roles cívicos;investigador, por ser el primero en describir un chimpacé. Otros de sus intereses, dentro de sus investigaciones, fueron: la botánica, la terapia con medicamentos y la producción de Pharmacopea holandesa oficial, libro oficial de medicamentos.

Tulp deseaba encargar un retrato grupal y eligió a Rembrandt para realizarlo debido a una recomendación del cuñado de este último. El retrato grupal se convirtió, de este modo, en el símbolo de una clase media que ascendía social y económicamente.

El hecho de llevar el charmego neerlandés también le ayuda a su distinción y categoría de protagonista. Es por ello, que fue añadido posteriormente para darle la relevancia que tenía.

Respecto a la descripción del cuadro, podemos observar que es una pintura hecha sobre lienzo. En ella la pincelada es fina, casi imperceptible, algo característico del pintor y también la textura es lisa, casi como la de una fotografía.

En cuanto a la forma, podemos observar que ha utilizado formas tridimensionales o composición piramidal. Antes se solían colocar en fila frente al espectador. En representación se observa perfectamente.



Encontramos que las formas son tridimensionales y proporcionales a su espacio, así como líneas finas y ligeramente difuminadas que forman el contorno de todas las figuras. Hallamos también una línea diagonal formada por la mirada de los doctores en el cuadrante superior izquierdo que dirigen la vista al cadáver, centrando su atención en este. Las actitudes de los personajes son normales, nada afectadas ni ostentosas. La sobriedad, la calma y el orden se aprecian en la pintura. 

La luz, en esta pintura, es un punto importante debido a que Rembrandt fue uno de los primeros en experimentar con la luz y la sombra en las pinturas, creando interesantes combinaciones. En este caso, podemos ver, que la luz principal proviene de la izquierda e ilumina a todas las figuras, acentuando especialmente el cadáver en la mesa, que contrasta con el fondo y las demás formas por su luminosidad. Además, podemos notar también que existe otra fuente de luz que ilumina el fondo, aunque más tenue, que separa a las figuras de este, dándole un efecto más realista y tridimensional a las formas. 

Por ello, el fondo, aún así, es poco visible y simple para no distraer la atención del espectador.
Los colores utilizados por el pintor varían entre los tonos ocres, negros y blancos, colores neutrales típicos de la técnica del tenebrismo.

Las figuras están ocupando el plano izquierdo, sin embargo, el punto focal de la pintura es la disección del brazo, que se halla justo en el centro. Del lado derecho, solo hallamos un libro abierto sobre un pedestal, probablemente fuera el best seller de anatomía del momento: ”De Humani Corporis Fabrica” de Andreas Vesalio (1543). La lista que sostiene en sus manos el asistente que se encuentra a la derecha de Tulp se supone que es la lista de los presentes en la disección, de los cuales se conoce su identidad: Jacob Blok, Hartman Hartmanszoon, Adraen Slabran, Jacob de Witt, Mathijs Kalkoen, Jacob Kollvelt y Frans Van Loenen. Todos se hallan alrededor de un ajusticiado que es el centro de la composición y la temática del cuadro. 

Las clases de anatomía con disección, que el siglo XVII solían realizarse en el Waag o teatro de anatomía de la ciudad, fueron actos poco frecuentes y espectaculares, al punto de convertirse en actos sociales a los que asistían estudiantes, colegas y público en general. Debido a ello, se representa a Tulp mirando hacia la audiencia sentada en el anfiteatro rodeando la mesa de disección. La Cofradía de Cirujanos de Ámsterdan, permitía una disección pública al año, durante el invierno, para mejor conservación de los cadáveres y además el cadáver debía de provenir de un criminal. Cada uno de los doctores debía aportar una comisión por aparecer en la pintura, pero sobre todo el Dr. Tulp, quien era un miembro eminente del gremios de los cirujanos. Se habla de una cantidad de 1500 florines, una cantidad importante para la época. En este caso, el cadáver que aparece en la pintura pertenece a Aris Kindt, un criminal arrestado por robo a mano armada y sentenciado a morir en la horca. 

Respecto al tamaño del brazo, diferentes autores se resisten a aceptar que Rembrandt haya pintado esta anatomía por error. De Lint, afirma que Rembrandt, un buen anatomista, intencionadamente tergiversó el origen de este músculo para darle un mayor equilibrio artístico a la pintura. Hove y demás colegas afirman que el Dr. Tulp al ver la pintura debió reconocer el error y aceptarlo por algún motivo, si no, no le hubieran permitido retratar la anatomía de forma incorrecta. Hecks-cher sugiere que Rembrandt malinterpretó una imagen de Vesalio confundiendo la anatomía del brazo derecho con la del brazo izquierdo. Nos demuestra el funcionamiento de la mano a través de la manipulación de los músculos. No obstante, es de destacar que este cuadro fue restaurado en 21 ocasiones. También a los cadáveres se les solían amputar los miembros para que secaran antes y hay quienes opinan que este brazo estaba amputado y de ahí que pareciera más largo que el otro. 



En el cuadro vemos plasmada la aceptación del Dr. Tulp de que el conocimiento se basa en la necesidad de la confirmación empírica a través del hecho de que el profesor está dando una clase y simultáneamente diseccionando sin la necesidad de leer ningún libro. Por el contrario, las lecciones de anatomía medievales, bajo la influencia de la sabiduría de Aristóteles y Galeno, separaban ambas funciones. El médico se distanciaba del trabajo de la disección, que se dejaba en manos de un barbero, mientras el profesor se concentraba en la lectura del texto de Galeno. Toda una obra maestra para el deleite de quienes podemos disfrutarlo.

LA NOCHE ESTRELLADA: CAPITULO CUARTO

Aporte de la influencia de la pintura japonesa en Van Gogh.

Grandes hitos en la historia han sido consecuencias de hechos puntuales y triviales. La llegada del arte japonés al denominado “Occidente” y su furor a mediados del siglo XIX fue debido a varios factores, como el hecho de la apertura de Japón al mundo con la llegada de la Era Meiji. Pero el descubrimiento de este nuevo arte fue debido a las decoraciones que pequeños objetos como jarrones o cajitas de té traían consigo. La escuela de pintura de Ukiyo-e, pinturas que reflejaban el día a día de la clase media japonesa, acostumbraba a ser utilizada como arte decorativo. Fue gracias a eso que se dio a conocer e hizo crecer con un gran auge el interés por coleccionar materiales u obras japonesas.



El exotismo de los trazos, el “orientalismo”, la nueva manera de ver la pintura, la sencillez, el color, las dos dimensiones y la relación con la naturaleza eran características implícitas del arte japonés tan distintas a la vía del realismo que se estaba utilizando en Europa que esa diferencia, creo excitación y curiosidad. El realismo terminó y el Art nouveau tomo su lugar, bebiendo de los manantiales que el arte japonés producía y mezclándolos con la propia actitud europea. Artistas como Van Gogh, Monet, Renoir o Gaugin fueron seducidos por ese exotismo de la diferencia. Pongamos por ejemplo Van Gogh, sus pinturas carecen de sombras y luces, de difuminados, de colores fríos, de profundidad.  En cambio tienen simplicidad, naturaleza y rebosan colores intensos. ¿Quién no le encuentra el parecido al remolino en el cielo de  La noche estrellada con la ola de Kanagawa oki nami ura de Hokusa.




 Este artículo está titulado de acuerdo a la onomástica japonesa, en que el apellido precede al nombre.



Katsushika Hokusai (葛飾 北斎?), conocido simplemente como Hokusai (北斎?) (Edo, actual Tokio, 31 de octubrede 1760 - 10 de mayo de 1849) fue un pintor y grabador japonés, adscrito a la escuela Ukiyo-e del periodo Edo. Es uno de los principales artistas de esta escuela conocida como «pinturas del mundo flotante». 1 También es conocido por la diversidad de nombres que utilizó a lo largo de su carrera profesional, Shunro, Sori, Kako, Taito, Gakyonjin, Iitsu y Manji.2 Fue autor de una obra inmensa y variada. Por ejemplo, en el Hokusai Manga (北斎まんが, Hokusai Manga) (1814-1849),n. 1 muestra la vida diaria de su población, con una gran exactitud y sentido del humor.3 Realizó grabados de paisajes, las Treinta y seis vistas del monte Fuji (富嶽三十六景, Fugaku Sanjūroku-kei)(ca. 1830-1833)4 y las Cien vistas del monte Fuji (1834),3 que reflejan en parte una fijación personal con el Monte Fuji. Fueron obras de esta serie, La gran ola de Kanagawa (神奈川沖浪裏, Kanagawa Oki Nami Ura) y Fuji en días claros (凱風快晴, gai kaze kaisei), las que aseguraron la fama de Hokusai, tanto dentro del Japón como en el extranjero. A mediados del siglo XIX sus grabados, así como los de otros artistas japoneses, llegaron a París. Allí eran coleccionados, especialmente por parte de artistas impresionistas de la talla de Vincent Van Gogh, Claude Monet,Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec, cuya obra denota una profunda influencia de los grabados mencionados. El historiador Richard Douglas Lane ha dicho de él y su obra: En efecto, si hay un trabajo que hizo el nombre de Hokusai famoso, tanto en Japón como en el extranjero, debe ser esta serie de impresiones monumental ... Lane, Richard (1978). Images from the Floating World, The Japanese Print

LA NOCHE ESTRELLADA: CAPITULO TERCERO

Análisis formal

La línea, transmite una gran carga expresiva. Presenta variaciones, se enfatiza o modula. Se engrosa acentuando la direccionalidad y el sentido rítmico, sugiriendo planos o volúmenes.

Las líneas son predominantemente curvas. Expresan un movimiento ondulante, marcando recorridos visuales, algunos más importantes que otros, como los que recorren el cielo , o las líneas sinuosas del ciprés del primer plano, y que se convierten en ejes direccionales.

Las únicas líneas rectas  son las de los tejados de las casas. Los contornos de las casas del pueblo, están marcadas con gruesos trazos de tonos oscuros, igual que las montañas, que recuerdan la técnica del cloisonnismo ( poner en contraste violento zonas de colores puros separadas con líneas muy acusadas causando un efecto que recuerda las vidrieras medievales empleada por Gauguin y Bernard.

Así, él mismo dijo:” Quisiera llegar a poner los colores como en los vitrales, y un dibujo de líneas fuertes”.

El color


El color juega obviamente un papel muy importante en la composición.

“ Para expresar la forma, me parece que se logra mejor con un colorido casi monocromo en el cual los tonos difieren principalmente en intensidad y valor…Pero es importante estudiar cada color  en sí mismo, en función de sus oposiciones, antes de que se pueda estar completamente seguro de que quedarán armoniosos.”

El color no se corresponde con la realidad, si no con las emociones. El equilibrio de color afectará directamente a las sensaciones y las connotaciones de los colores predominantes, que desequilibran o tensan la imagen, producen en quien las contempla.

“ Ocurre que no es un color localmente verdadero desde el engañoso punto de vista realista si no un color sugestivo de una emoción de cualquiera de ardor de temperamento”( 8 de septiembre de 1888).
Expresa los efectos de la naturaleza mediante la luz  y el color.

Predominan los colores azul y amarillo en una sugerente gama que va desde las tonalidades más oscuras a las más claras, jugando así con colores complementarios.
“ Deseo..equilibrar los seis colores esenciales, rojo-azul-amarillo-anaranjado-lila-verde.”
Hay un claro contraste entre la luminosidad del cielo y la oscuridad del pueblo.
El pueblo es azul como las montañas que Van Gogh pinta al fondo y esto da una sensación de quietud y silencio en la tierra.
“….continuamente estoy en búsqueda del azul.”

Mientras tanto, en el cielo, se produce una revolución de formas y destellos donde la luna destaca en el cielo más amarilla que las estrellas que la rodean.

“Es muy bueno para la conservación de los colores que principalmente las partes luminosas de un cuadro estén sólidamente pintadas.”( 4 de noviembre de 1885)

Ante estas palabras de Van Gogh es necesario destacar el descubrimiento de un equipo científico internacional quien ha descubierto que la luz solar es probablemente la responsable de provocar una reacción química en el amarillo de cromo utilizado por el pintor que provoca su transformación en un marrón apagado.Los resultados se han publicado en un artículo de la Revista “Analytical Chemistry”.

Finalmente, a título anecdótico, es interesante decir que la viuda de Theo  no solo se lleva el crédito de llevar a Van Gogh a la fama,  si no que también fue propietaria de “La Noche Estrellada” en dos ocasiones. Cuando Van Gogh falleció en 1890, todas sus obras pasaron a pertenecer a su hermano Theo,pero curiosamente, él fallece un año después. Esto llevó el poder de las pinturas a manos de la esposa de Theo, Johanna Gezina van Gogh-Bonger, quién comenzó a manejar la correspondencia  y publicidad de cada una de las obras. Fue su gran trabajo el promocionar cada una de ellas,la razón por la que Van Gogh llegó a conocerse de boca en boca.

“La Noche Estrellada” se vendió por primera vez en 1900 al poeta francés Julien Leclerq, quen se lo vendió al artista post-impresionista Ëmile Schuffenecker. Seis años después, Johanna lo compró de vuelta, con la intención de entregarlo  a la Galería Oldenzeel, en Rotterdam. Esta mujer, en efecto, tenía una gran habilidad para la administración y mercadotecnia pues sin ella, su cuñado jamás habría sido famoso.

Para aquellos que han podido conocer la obra en persona, todo se lo debemos  a una mujer llamada Lillie P. Bliss. Ella fue hija de una comerciante textil que dedicó gran parte de su vida a coleccionar obras de arte moderno provenientes de todo el el mundo. Junto con Mary Quinn Sullivan y Abby Aldrich Rockfeller, contribuyó a fundar el Museo de Arte Moderno en Manhattan. Al fallecer en 1931, su hija ,Lillie, tomó la decisión de donar la gran mayoría de la coleccón al museo durante la gran depresión. En 1941, Lillie le vendió a museo tres obras más, entre las que se encontraba “La Noche Estrellada” De no haber sido por su decisión, quien sabe que sería de tan bella obra.

LA NOCHE ESTRELLADA: CAPITULO SEGUNDO

LA NOCHE ESTRELLADA: CAPITULO SEGUNDO

CAPÍTULO 2º

Descripción de la obra.

Encontramos una doble representación:
Una real, que se corresponde con el paisaje ondulado de los montes Les Alpilles, y de la situación de los astros en el cielo, donde quedan perfectamente reflejados la constelación de Aries, la Luna y Venus.

Y otra imaginaria que se corresponde con el pueblo sobre el lugar donde realmente solo existen algunas casas de campo aisladas. La aldea, por tanto, se inventa parcialmente y la torre de la iglesia evoca la  patria de Van Gogh , los Países Bajos. Los olivos,  igualmente fruto de su imaginación y la memoria.

Incorpora dos elementos reales pero desplazados de lugar, que juegan un papel importante en la interpretación del cuadro:
-Los cipreses, árboles que rodeaban el monasterio y, que él podía ver lateralmente desde su habitación en una planta baja, y en primer plano , con una perspectiva similar a la que aparece en el cuadro. Y  la iglesia que, según Boime, se trata de Saint Martin, situada al Norte del hospital, y no al  Este como lo pinta Van Gogh.
De los cipreses dirá a su hermano,” los cipreses me preocupan siempre….  En cuanto a líneas y proporciones, es bello como un obelisco egipcio.. es la mancha negra en un paisaje…….pero es una de las notas negras más interesantes, de las más difíciles de captar..”(25 de junio de 1889).




Hay teorías que indican que la pintura trata de la muerte debido a dos razones, la primera, como ya hemos señalado son los cipreses, árboles asociados a los cementerios y ,por ende, a la muerte. La segunda razón es  de un comentario suyo, en el cual decía: “ Mirando a las estrellas siempre me pongo a soñar.¿ Por qué ,me pregunto, no deberían los puntos brillantes del cielo ser tan accesibles como los puntos negros del mapa de Francia? Así como tomamos el tren para llegar a Tarascon o Rouen, tomamos la muerte para llegar a una estrella”. El otro elemento es la iglesia.

Elementos visuales




La línea del horizonte de dirección diagonal, está baja, confiriendo todo el protagonismo al cielo.
Los cipreses del primer plano, junto con la torre de la iglesia constituyen los elementos verticales de la composición.

Hay un contraste, por tanto, entre la verticalidad de los cipreses y la horizontalidad predominante en el cielo estrellado .Estos cipreses rompen la división entre lo celeste y lo terrenal. El gran ciprés del primer plano se convierte , por tanto, en el elemento unificador entre el cielo y la tierra.

Por lo tanto, la profundidad, no se construye basándose en las leyes de la perspectiva tradicional si no a través de la oposición entre el ciprés del primer plano y el pueblo más pequeño del segundo plano.
En el cielo, el centro de interés se corresponde con la estrella más luminosa cercana al ciprés. El aura luminosa que envuelve la Luna, hace que ésta se confunda con un sol.

Los astros se encuentran magnificados por una serie de círculos concéntricos que representan su luminosidad así como sus movimientos giratorios en su desplazamiento por el espacio.
Unas ondulaciones atraviesan el cielo de izquierda a derecha que representan la Vía Láctea y la forma en espiral de las galaxias, hecho que hacía relativamente poco tiempo que había sido descubierto por algunos astrónomos.

Van Gogh, sin darse cuenta, retrató al planeta Venus. Este hecho fue descubierto por el historiador de arte Albert Boime, quien comparó la pintura con una recreación de un planetario del día en que lo pintó: junio 19 de 1889.Ambas eran idénticas, confirmando que la estrella del amanecer, del que le escribió a Theo, realmente se trataba de Venus.


Paralelo a las ondulaciones del perfil de los Alpes, aparece una banda plateada que, según Boime, podría representar las primeras luces del amanecer.

Existen diversas teorías respecto a la interpretación del cielo. Algunos apoyan la interpretación bíblica, basándose en el episodio del Génesis(37,10), según el cual, José tiene un sueño con once estrellas, el sol y la luna( en el cuadro ambos aparecen unidos).

Bajo mi punto de vista ,discutible, por supuesto, Van Gogh ,  que tenía una terrible necesidad de religión, se iba por la noche a pintar las estrellas. Parece como si la contemplación de las estrellas originara una terrible necesidad de religión que se calmara con la pintura. El artista, invadido por tantos sentimientos afectivos, estéticos y religiosos tomó los pinceles y, como un autómata, como si alguien guiara su mano, pintó su gran obra maestra. Tal vez por ello nunca se dio cuenta de lo que había realizado.

Siempre me extrañó que fuese éste el único cuadro de noches estrelladas en que no apareciesen figuras humanas. Ahora creo que  Van Gogh pintó mucho más. Pintó la Vida, bajo la forma de árboles y pintó al Hombre, bajo el símbolo de su inteligencia: el fuego, cuyo reflejo se aprecia en las ventanas de las casas.

Como en muchos  cuadros religiosos del barroco, se distinguen dos zonas perfectamente definidas: la tierra, de un realismo “vangoghiano” y el cielo, cargado de simbolismo ,cuyas formas exageradas invitan a asociaciones extravisuales.

Como resumen, podría decir que es un cuadro muy dinámico, donde se funden naturalidad y espiritualidad, estando todo él pleno de transcendentalismo. Si bien su intencionalidad era la de pintar un cuadro esperanzador, no religioso, le fue imposible evitar que sus sentimientos se transparentaran en su obra.

El investigador español, José Navarro, defiende la teoría de la representación por parte del pintor de la constelación de Aries, visible desde el sur de Francia en las noches del 14 al 19 de junio de 1889, que es cuando se estima que se realizó la obra. Además, en estos días, la luna estaba en cuarto menguante, al igual que “La noche estrellada”.

José Luis Aragón y su equipo del Centro de Física Aplicada de la UNAM, en un artículo en la  revista “Nature”, determinaron que “La noche estrellada”  tiene patrones de claro/oscuro que se acercan mucho a la estructura matemática con la cual se calcula en la actualidad la turbulencia de fluidos y gases, descrita por el ruso Andrei Kolmogorov, en 1940.

Por lo tanto, son dos   las posibles interpretaciones:
- Como regreso de Vicent a sus convicciones religiosas de juventud expresadas como sacralización de la naturaleza: el ciprés y la aguja de la torre de la iglesia unen simbólicamente la Tierra y el Cielo.
- Y como expresión de sentimientos relacionados con lo eterno o cósmico.

Hay que recordar el interés de Van Gogh  por las lecturas literarias y científicas. Conocía los últimos descubrimientos astronómicos por el seguimiento que hacía de los artículos de divulgación que aparecían en revistas especializadas como L’Illustration, L’astronomie, y  Harpers’ Weekly. Apreciaba los trabajos de Flammarion, astrónomo muy popular en su época, equivalente en la nuestra a Francois Sagan o a Isaac Asimov. Por tanto, conocía la teoría de que la Tierra forma una unidad con el cosmos, y que obedece, como los otros planetas, a las mismas leyes de Kepler, y que  cuando la exploramos, es como si explorásemos los demás cuerpos celestes.

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LA NOCHE ESTRELLADA: CAPITULO PRIMERO

LA NOCHE ESTRELLADA: CAPITULO PRIMERO




Autor: Vincent van Gogh, 1889
Técnica: Óleo sobre lienzo
Estilo: Postimpresionismo
Tamaño: 73,7 cm x 92,1 cm
Localización: Museo de Arte Moderno de Nueva York,Estados Unidos.

CAPÍTULO  1º
 Con esta frase Van Gogh nos adentra en su mundo de la pintura y a lo que sería su posterior obra:“…creo en la necesidad absoluta de un nuevo arte del color, del dibujo y de la vida artística”. 
“La noche estrellada” (“La nuit Étoilée” o  “ Le ciel étooilé”) es uno de los muchos cuadros que Van Gogh vislumbró desde la ventana de la clínica de Saint-Remy, donde se encontraba internado en 1889, víctima de 
una profunda crisis depresiva. Decidió internarse voluntariamente.
El personal del hospicio no le dejaba pintar en su cuarto. Lo que si podía hacer eran pintar bocetos en tinta y carbón que llevaba a su cuarto para retocar o usar como base. Aún así, el personal le asignó un espacio entero, un sótano para que Vincent  lo utilizara como estudio .La única condición que le impusieron fue que no pintara óleos y acuarelas en su cuarto.


Hay que decir que con el paso de los años se ha descubierto que la pintó desde la ventana con vista al este del asilo “Saint –Paul-de- Mausoleo o, al menos, esa es la opinión de algunos expertos.

La vista que tenía fue la base de su inspiración para desarrollarla. Van Gogh tenía correspondencia constante con su hermano Theo y respecto a esta pintura le escribió: ” Esta mañana he visto el campo antes de amanecer desde mi ventana, con nada más que la estrella de la mañana, la cual era muy grande”.
Los historiadores de arte determinaron que Van Gogh se tomó varias libertades de alterar la vista que tenía desde la ventana de su habitación la cual, según una carta que escribió a su hermano, indica que tenía unos
barrotes. En la carta, escrita en mayo de 1889, le comentó a su hermano: “A través de la ventana abarrotada, puedo ver un campo de trigo…encima de la cual, por la mañana, puedo ver el Sol salir en todo su esplendor”.

Los historiadores especulan que la obra se basó más en su creatividad que en la realidad, puesto que desde su ventana no era posible ver la provincia de Saint-Remy. De lo que no están seguros es si se basó en varios bocetos de la ciudadela, o si se inspiró  en su ciudad natal en Holanda.
Quizá lo que más le atrajo fue el dinamismo y esa pincelada enérgica que mantiene nuestros ojos en continuo movimiento.
Como dijo: “Lo que deseo, es que todo sea redondo y no  haya  de ningún modo ni  principio ni fin en la forma, sino que haga un conjunto armonioso de la vida”.
No busca una representación óptica si no provocar emociones en quien la contempla. Hay una esencia tranquila circulando con fluidez en las estructuras. Quizás los colores oscuros y fríos, y las ventanas ardientes provoquen memorias de nuestra niñez, llenas de la curiosidad de lo que existe en la noche y en el cielo con las estrellas.

“  Por que  no quiero reproducir exactamente lo que tengo delante de los ojos , si no que me sirvo arbitrariamente del color para expresarme con más fuerza”(9 de agosto de 1888)… y reducir la representación pictórica a lo esencial eliminando lo vanal”.
Desde su llegada a Arles, el 8 de febrero de 1888, la representación de los “efectos de la noche” constituyen una preocupación constante para Van Gogh”.
Así, comenta:” La cuestión de pintar las escenas o efectos de la noche en el lugar y la noche misma, me interesan enormemente”.( 10 de septiembre).
Esta no fue la primer “Noche Estrellada” de Van Gogh. A pesar de ser la primera reconocida mundialmente, una año previo a terminar esta obra, Van Gogh pintó una primer y original “Noche Estrellada”, mejor conocida como “Noche Estrellada sobre el Ródano”.Después de haber llegado a Arles, en 1888, Van Gogh se obsesionó con capturar las luces vistas en el cielo nocturno. Esto también se puede apreciar en una obra previa a ambas noches estrelladas, conocida como “ Terraza de Café por la Noche”. Nos queda  claro que sentía un gran amor y pasión por observar el cielo nocturno.


 Siguiendo con la “Noche estrellada” Van Gogh escribe lo siguiente:
“Te escribo desde Saintes-Maries, a orillas del Mediterráneo .El cielo de un azul profundo estaba manchado de nubes de un azul más profundo que el azul fundamental de un cobalto intenso, y de otras de un azul más claro, como la blancura azulada de las vías lácteas. En el fondo azul, las estrellas centelleaban claras, verdosas, amarillas, blancas ,rosas, más claras ,más bien diamantinas como piedras preciosas..”( 6 de junio de 1888).
En abril de 1888, escribe a su hermano Théo: “ Necesito una noche estrellada con cipreses o, tal vez, por encima de un campo de trigo maduro”.
En junio, confía al pintor Emile Bernard. "Pero cuando haré el cielo estrellado…ese cuadro que siempre me preocupa"
Y el 8 de septiembre, evoca el mismo tema en una carta a su hermana: "A menudo me parece que la noche es mucho más viva y de colorido más rico que el día”.
El mismo mes de septiembre, realiza por fin ese proyecto que tanto le obsesiona, ”La Nuit Ëtoilée o Le ciel étoilé” sin olvidar las impresiones del cielo estrellado de Saintes-Maries.
Esta obra, “ La noche estrellada”(1888) junto con  “Los lirios”(1889) fueron presentadas por el pintor en el “Salón de los Independientes” celebrada en 1889.

 “Los lirios” 
Previamente a la pintura realizó un dibujo en tinta, que actualmente se encuentra en el Museo de Arquitectura de Moscú.

LA CAPILLA SIXTINA. BIOGRAFÍA.

 

LA CAPILLA SIXTINA


Trabajo realizado por Mª Cecilia Larrosa Rodrigo en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza.




ÍNDICE

1.- Biografía.

2.- Sus maestros.

3.- Estado de relaciones con Julio II. Documentos que atestiguan  esta relación.

4.- Estado previo de la “Capilla Sixtina” antes de la intervención de Miguel Ángel.

5.- Su postura ante la obra y su concepción de la misma. Relación con sus colaboradores.

6.- Fuentes literarias en las que se inspiró para su programa iconográfico. Controversias de los autores al respecto.

7.- Diferentes interpretaciones sobre la cronología de las partes pintadas.

8.- Integración de las diferentes artes en la “Capilla Sixtina”.

9.- La “terribilitá” aplicada a su pintura.

10.- La influencia del pensamiento neoplatónico.

11.- La línea serpentinata y lo convulsivo en su pintura. El manierismo en Miguel Ángel. Aplicación del mismo en el techo de la “Capilla Sixtina”. Diferentes interpretaciones de él como figura manierista. Rasgos antimanieristas. El cromatismo original y su entonación manierista: la falsa interpretación de éste.

12.- Representación del movimiento y su concepción espacial.

13.- El desnudo en Miguel Ángel.

14.- El ideal de fuerza y de belleza.

15.- El significado de la musculatura.

16.- Programa temático de la “Capilla Sixtina”. División espacial.

17. Testimonios de diversos autores sobre la figura y trascendencia de Miguel Ángel.






BIOGRAFÍA

Nació en Caprese, municipio italiano de la provincia de Arezzo, denominado actualmente Caprese Michelangelo en su honor.

Comenzó su formación como pintor a los 12 años en el taller de la familia Ghirlandaio y un año más tarde se adentraría en el mundo de la escultura a través de Bertoldo di Giovanni, el cuál le introduciría en el influyente círculo de los Médici. Desde entonces desarrolló una fructífera vida artística entre Florencia y Roma, de cuyo amplio legado destacan dos grandes obras: El David y la bóveda de la Capilla Sixtina (ver punto 2).

Sus últimos años los dedicó a la arquitectura hasta que falleciera en Roma a los 88 años de edad.

Vasari ,su gran biográfo, constituye una fuente de gran importancia para el conocimiento del pensamiento y obra de Miguel Ángel. Sus relaciones con Vasari quedan atestiguadas en el soneto LXVIII que Miguel Ángel le dedica:

“Si diste con tu pluma o con colores
a Natura su hermana equiparable en tu arte
y en realidad en parte le achicaste la gloria,
al devolvernos su belleza más acrecentada,
ahora, sin embargo, con labor más valiosa,
te has puesto a escribir con mano sabia,
y así le robas lo único de su gloria
le resta y te faltaba, al darle vida a los seres.
Rivales tuvo en cualquier siglo con obras
hermosas, más al menos, le rendían tributo;
cuando a su final señalado por fuera llegaban
Pero hiciste que sus memorias tan perdidas
volviesen cargadas de luz, ellos mismos y tú,
a su pesar, para siempre vueltas a la vida.


                                                                                                                   Giorgio Vasari

En otras epístolas, Miguel Ángel nos muestra también su relación con Vasari .Una de ellas, escrita el 19 de septiembre de 1554 nos relata lo siguiente: “Querido amigo Maestro Giorgio: dirán con toda seguridad que soy un viejo Chiflado por querer componer sonetos, pero, como dicen muchos, estoy en mi segunda infancia, y he querido hacer un poco de teatro. Veo por tus cartas el amor que me tienes. Sé, sin duda alguna, que me sentiría muy feliz de que mis frágiles huesos descansaran junto a los de mi padre, como tú me pides, pero si yo me marchara ahora de aquí sería causa de un gran desastre en la construcción de la Iglesia de San Pedro, de un gran vergüen- za y de un gran pecado. Pero cuando todo el proyecto esté hecho, de manera que no pueda cambiarse, espero hacer todo lo que me dices siempre y cuando no sea un pecado incomodar a algunas personas avaras que están esperando que me vaya rápido”

Así, en otra epístola, Miguel Ángel escribe:

“ Me encargaron , por la fuerza, de la construcción de la Iglesia de San Pedro, y he servido ocho años no solamente gratis, sino con perjuicio y desdicha por mi parte. Ahora que todo va bien, hay dinero para invertir y voy a poner pronto la bóveda de la cúpula, sería la ruina de dicha construcción si me fuera. Sería la mayor vergüenza para toda la cristiandad y mi mayor pecado. Así, pues, mi querido Maestro Giorgio, te pido que agradezcas de mi parte al Duque por las grandes ofertas de que me hablas y ruega a su señoría que, con su permiso y gracia, pueda continuar aquí hasta que me pueda marchar con buena reputación y sin pecado.” (11 de mayo de 1555, Roma)

Según nos relata Vasari, Miguel Ángel nació en 1475, en el Casentino, hijo de Luís Leonardo Buonaroti Simoni, descendiente, según se dice, de la nobilísima y antiquísima familia de los condes de Canossa. Luís era corregidor aquel año del castillo de Chrusi y Caprese. Acabado su cometido de corregidor, volvió a Florencia. En la aldea de Settignano tenía una posición heredada de sus antepasados. Era un lugar copioso en piedra y todo lleno de canteras de granito trabajadas de continuo por canteros y escultores, la mayor parte nacidos en aquel lugar. En aquella aldea, Luís entregó a Miguel Ángel, para que lo amamantase, a la mujer de un cantero.

A causa de esto, Miguel Ángel, hablando una vez con Vasari, le dijo en broma:”Jorge, si algo de bueno tengo en el ingenio, me ha venido a nacer de la sutileza del aire de vuestro país de Arezzo; así como también de la leche de mi nodriza he sacado los cinceles y el martillo con los cuales hago mis figuras”.

Con el tiempo Luís tuvo bastantes hijos más, y por ser poca su hacienda y cortísimas sus rentas, fue acomodando a sus hijos en el arte de la lana y la seda, y Miguel Ángel, que estaba ya crecido, fue puesto en la escuela de gramática con el maestro Francisco de Urbino. Pero como su ingenio lo impelía a deleitarse en el dibujo, todo el tiempo que podía aprovechar a escondidas lo pasaba dibujando. Por ello, le reñían su padre y sus superiores y algunas veces le pegaban, creyendo acaso que atender aquella virtud, desconocida por ellos, era baja cosa e indigna de antigua casa.

Miguel Ángel se caracterizó por un carácter controvertido. Fue toda su vida un solitario; lo fue incluso en la cúspide de su fama; mientras trabajaba en los frescos de la Capilla Sixtina confesaba a su hermano en una carta:”Estoy tan atareado y tan sometido a esfuerzos físicos que sólo puedo ocuparme de mi mismo. No tengo amigos, ni tampoco los deseo”

Esta confesión fija una situación fundamental de su existencia: la soledad. una soledad que era condición imprescindible para desarrollar su creatividad artística, y a la que, además, tendía por inclinación natural. Miguel Ángel se aislaba de un entorno que juzgaba tosco e incapaz de comprender su arte. A su vez, sus contemporáneos censuraban su carácter huraño, sus extravagancias, sus ansias de grandeza, su eterna insatisfacción y su propensión a arrebatos de cólera. Él rechazaba, por infundadas todas estas críticas, según se desprende de una conversación con Vittoria Colona y otras personas de su confianza, transmitida por el pintor portugués Francisco de Holanda:”La gente es muy dada a difundir mentiras sobre los pintores de renombre: son raros, insoportables y rudos en el trato y, sin embargo, nadie más humanos que ellos la dificultad de trato con esos artistas no radica únicamente en su orgullo porque rara vez encuentran personas que comprendan sus obras. Además, evitan las conversaciones vanas, que pueden arrancarlos de su rico mundo interior….”

Es disparatado pensar que un artista se aparta de las personas por puro orgullo o soberbia, porque ese es el camino más fácil para perder amigos y granjearse enemigos. Si tal hace, justo es que se le critique. pero si desdeña las palabras hueras y de fácil lisonja por no estar acordes con su forma de ser y porque debe dedicar todas sus energías a su arte. ¿Por qué , entonces, importunar a semejante hombre que voluntariamente prefiere la soledad?

¿Por qué obligarle a participar en conversaciones vacías que perturban su calma creadora? ¿Acaso no sabéis que hay tareas que necesitan de la persona entera sin darle un momento de respiro para la ociosidad? Vosotros no juzgáis a un artista por su propio valor, sino tan sólo porque lisonjea vuestro orgullo relacionaros con una persona que trata con papas y emperadores. En mi opinión, el artista que presta oídos a la adulación del público más que a la calidad de su propio arte, no es un verdadero artista, sino un espíritu corriente que no es preciso buscar con linterna porque se le encuentra por todas partes.”

Miguel Ángel fue siempre un enigma para sus contemporáneos. Su dinámico mundo interno, que se traslucía siempre en su relación con los demás, inquietaba y confundía, incluso a alguien tan poco impresionable como Julio II. Los tópicos mendaces de que habla Miguel Ángel encontraban, sin embargo, una audiencia abonada y propicia a aceptarlos, y así, en el retrato moral que de él pintaba la gente se entremezclan trazos grotescos confusamente y perfiles sombríos con la poderosa y nítida claridad del genio. De esta forma, se urdieron las más variopintas leyendas en torno a su persona, favorables y desfavorables, buenas y malas. Algunas de ellas fueron recogidas , con la aquiescencia de su maestro por su discípulo Ascanio Condivi en su biografía, evidentemente porque a Miguel Ángel le resultaba más cómodo encubrir ciertos acontecimientos de su vida que desvelar las parcelas verdaderas de su intimidad. Sin embargo, ciertas calumnias y chantajes, por ejemplo de los Aretino, le arrancaban de su pasividad y los descalificaba con mordaz ironía o con gruesas palabras.

Cuando leemos las biografías más famosas sobre Miguel Ángel y, en concreto , los capítulos que se dedican a su carácter, tenemos la impresión de estar leyendo informes psicopatológicos. Romain Rolland esquematiza su personalidad de la forma siguiente:” La clave de su desdicha, es decir, el factor que explica la tragedia de su vida y que frecuentemente no se ha visto o no se ha querido ver, es su falta de voluntad y su debilidad de carácter.

Fue indeciso en su arte, en sus tendencias políticas, en todos sus actos y pensamientos; incapaz de elegir entre dos obras, dos proyectos, dos partidos. La historia de la estatua de Julio II, de los sepulcros de los Médicis, de la fachada de San Lorenzo son la demostración más más palpable de su indecisión. Miguel Ángel comenzaba y abandonaba una y otra vez el mismo proyecto: sus obras son un constante proyecto inacabado. Fluctuaba entre el sí y el no, y apenas había elegido una de las dos opciones, la duda se apoderaba de él. Al final de su vida, cansado de todo, dejó numerosas obras sin terminar. Se suele aducir en su defensa que la mayoría de las obras le fueron impuestas, y que, por tanto, la responsabilidad de todas sus vacilaciones debería recaer en quienes se las encargaron. Pero no olvidemos que sus señores no hubieran podido obligarles a planes o proyectos específicos en contra de su propia voluntad. Y , sin embargo, Miguel Ángel nunca se atrevió a tanto.

Miguel Ángel fue débil de carácter, debilidad debida tanto a su propia naturaleza como a su timidez. Escrúpulos que apenas hubieran afectado a personas un poco más enérgicas, a él le atormentaban. Un desmedido sentido de la responsabilidad le abrumaba forzándole a ocuparse de trabajos sin importancia que cualquier maestro de taller hubiera rechazado. Miguel Ángel no cumplía los contratos contraídos, pero tampoco podía olvidarlos, y este hecho le pesó como una losa en su vida.

Miguel Ángel fue consciente y temerosamente débil. Débil frente a los poderosos…No quería estar sometido a los papas, quería huir de su influjo, pero al final siempre terminaba por obedecerlos. Soportó, sin una queja, cartas injuriosas de sus señores, y es más, les contestó con sumisión y respeto. Alguna vez salía a relucir su orgullo y protestaba pero acababa cediendo. De pronto le invadía un pánico incontrolable y huía, perseguido por su propio miedo de un extremo a otro de Italia… Pero esto no es todo, llegó incluso a renegar de sus propios amigos, los Florentinos desterrados.

Conviene detenerse en esta última frase, porque en ella subyace un error de interpretación de Rolland que tergiversa una carta de Miguel Ángel a su sobrino Leonardo residente en la Florencia gobernada con mano de hierro por Cósimo I. La misiva, fechada el 22 de octubre de 1547, respondía a una anterior en la que Leonardo informaba a Miguel Ángel de un decreto inminente de Cósimo I con el que el Médici esperaba Aniquilar definitivamente a sus opositores desterrándolos y confiscando sus bienes. La ley alcanzaría incluso a los que vivían fuera de la Toscana. El sobrino temía no sólo por las posesiones de Miguel Ángel en Florencia, sino sobre todo por su persona, porque era cosa sabida que su tío mantenía relaciones amistosas con Roma con los enemigos de Cósimo I, principalmente con Roberto Strozzi, hijo de Filippo, jefe de la flota derrotada por Cósimo I en Montemurlo en el año 1537. Pero además, Roberto Strozzi acumulaba otro factor de riesgo: estaba casado con la Hermana de Lorenzino, el asesino de Alessandro. He aquí la carta: “ Leonardo: me alegro de queme hayas informado del decreto. Si Hasta el momento he especial cuidado en lo que se refiere a mis relaciones con los florentinos desterrados, en el futuro vigilaré aún más mi conducta. En lo tocante a la convalecencia de mi enfermedad en la casa de los Strozzi(1544), he de decirte que no me aposenté en su casa, sino en la habitación de Luigi del Riccio, amigo entrañable. Desde la muerte de Bartolomeo, amigo y secretario de Miguel Ángel, no había encontrado persona que cuidase mejor y más fielmente que él de mis asuntos. Tras su muerte, la de Ricio, no he vuelto a frecuentar esa casa; Roma entera y mi forma de vida pueden atestiguarlo: estoy siempre solo, salgo poco y apenas hablo con nadie, especialmente si son de Florencia; aunque si me saludan por la calle, no puedo menos que responder al saludo con un par de palabras amables antes de continuar mi camino. Si conociera a los desterrados, les negaría el saludo. No obstante, reitero que a partir de hoy extremaré las precauciones, sobre todo porque me rondan pensamientos muy sombríos y opresivos que me hacen concebir la vida como una pesada carga”

Lange-Eichbaum afirma en su libro :”Genio, locura y fama” lo siguiente:

Miguel Ángel fue un psicópata de rasgos acusadamente depresivos, irritable, desmedido en su afectividad, paranoico, hipocondriaco y con un componente homosexual”; y prosigue su diagnóstico resumiendo los juicios que ha merecido a otros autores:” Homosexual, quizá no sólo espiritual, con complejo de culpa en su vejez. Apasionado por los adolescentes. irritable y propenso a accesos de cólera, muy dado a simpatías y entusiasmos repentinos, a profunda angustia y desconfianza. Incosecuente. Frío frente a la mujer, como lo denota el hecho de que sus principales obras sean hombres. Terror patológico. Melancolía enfermiza. Esclavo de su desmedido afán creador, que era casi una neurosis obsesiva. Constantemente agitado. Tipo fuertemente inclinado a la acción. Depresivo, aquejado de imaginarios dolores. Avaro. Padeció numerosas enfermedades graves. Muy desconfiado. Paranoide. Asaltado por continuos y constantes temores. Masoquista.

Conviene, llegados a este punto, recordar unos párrafos del ensayo:”El problema del genio”, con el que Gottfried Benn abordó en 1929 el libro de Lange-Eichbaum. El genio, si atendemos a las investigaciones de la patografía ,nace, sobre todo, dentro de familias dotadas intelectualmente, y pertenecientes, como la de Buonarroti, a capas sociales que gozan de una posición destacada. Surge, con frecuencia, cuando ,”tras generaciones de probada inteligencia”, la estirpe comienza a degenerar. El genio, escribe Benn, es una determinada forma de degeneración por hipertrofia intelectual, que conlleva casi siempre rasgos psicopatológicos, cuyas manifestaciones más benignas son la extravagancia, la capacidad de adaptación, la susceptibilidad de carácter, la inestabilidad emotiva, la melancolía y la histeria. “ La patología anímica es un factor parcial pero indispensable, del conjunto total que denominamos genialidad”. Con razón recoge Benn la opinión de Kretschmer, que cree que “los grandes genios poseen un vigoroso y saludable espíritu burgués, cuyo desarrollado sentido del deber les confiere esas cualidades fundamentales de laboriosidad, tenacidad y serena armonía, que proyectan sus obras más allá de lo que las intensas y pasajeras sacudidas del genio harían pensar”. Con esto se delimita al menos, a grandes rasgos, el “cuadro clínico” de Miguel Ángel.

Aretino, su gran detractor, intentó extorsionar al artista. Al no atender éste a sus demandas, le injurió, como tenía por costumbre, tachándole de blasfemo, dado al paganismo, débil de carácter, homosexual, ingrato, avaro, mentiroso y ladrón. Asombra que hoy se siga dando crédito a una imagen tan cargada de virulencia y veneno.

Esta visión ambigua y distorsionada del cuadro caracterológico de Miguel Ángel tiene un triple origen: la aceptación acrítica de las descripciones de su carácter hechas por sus coetáneos; la valoración excesivamente precipitada, y por tanto fragmentaria de los primeros documentos hallados en los archivos y el escaso interés que han mostrado por el tema de los historiadores.

Para conocer su verdadera personalidad, su pensamiento y su obra creemos esencial acudir a los testimonios personales del artista y, a este respecto, es especialmente revelador un “capitolo”, poema satírico-burlesco en tercetos, también llamado “bernesio” en honor o recuerdo de Francesco Berni, el maestro del género. Aproximadamente hacia 1534, Berni fue amigo de Miguel Ángel y Sebastiano del Piombo. El escritor y el poeta mantenían correspondencia en poesías “bérnicas”.

El poema data quizá de 1546. Miguel Angel vivía por entonces cerca del foro de Trajano en Macel de’ Corvi (Plaza de los Cuervos), llamado burlonamente por él “Plaza de los pobres”. El lugar era sombrío y sucio. Vayamos adelante con la poesía:

“En límites estrechos encerrado
árbol soy, rodeado de corteza,
o genio en la redoma retenido.
En tumba oscura moro y las arañas
Por dentro me recorren y sus telas
mis huesos aprovechan como rueca.
Cubierta está mi puerta por montañas
de excrementos: uvas y purgaciones
muestras de algún alivio son extrañas.
Bien conozco el olor de los orines,
los desagües que despiertan mis raíces
antes aún de que haya amanecido.
La carroña, el estiércol, los desechos
de casa ajena a la mía vienen:
puedo mudarme con ellos si quiero.
Está mi casa por dentro tan revuelta
que incluso si el hedor se evaporase
perdería con él hasta el estómago.
Tos y catarro impiden que me muera,
pierdo el aire fácilmente por abajo
y sale a duras penas por mis dientes.
Estoy tullido, roto, quebrantado
en el potro de la vida. La posada
en que vivo de prestado es la muerte.
Mi gran melancolía me complace
y la pena mejora el sufrimiento,
a quien quiera, le cedo esta miseria.
Dichoso el que me vio el día de Reyes;
dichoso más aún si hubiera visto
mi casa entre magníficos palacios.
Sólo cenizas guarda el corazón
de amores, y en él crece la pena,
he roto al fin las alas de mi alma.
Zumbo cual abejorro en la vasija;
saco de huesos soy; cuero y tendones
me cubren; piedras hay en mi vejiga.
Ya no miran mis ojos como antaño
y mis dientes, como teclas de un címbalo
viejo, castañetean cuando hablo.
En mi rostro la imagen del horror;
mi vestido agitado por el viento
a las gentes ahuyenta como un espantapájaros.
En mi oído se acurruca una araña,
en el otro canta un grillo por la noche
y yo por el catarro, toso, mas no duermo.
El Amor y las Musas de otros tiempos
son pasto del pasado. Habito ahora
en un sucio albañal, en un retrete.
¿He fabricado acaso tantos hombres
para morir ahogado por el fango
tras haberme salvado de la mar?
Todo el arte, regalo de la fama,
me ha llevado en la vejez a la pobreza,
a estar solo y dominado por extraños.
Vivo estoy aún. “¡Ay, ven aprisa, muerte!”

El poema pudo haber sido escrito en un atardecer de finales de otoño o principios de invierno. Miguel Ángel que tenía setenta y un años, describe la casa, el entorno, revela sus achaques físicos y espirituales, pergeña, en definitiva, su autorretrato grotesco: se burla de su propio trabajo y de sus pensamientos que desembocan, al final, en la idea de la muerte, temática que le resulta muy familiar desde hace más de veinte años, con una expresividad ruda y directa, un ingenio corrosivo y un sentido del humor muy ácido.

La casa que describe forma parte ya de su vida y, durante más de treinta años habitaría entre sus muros gruesos y pesados como los de una fortaleza, como un cangrejo ermitaño dentro de su concha a solas consigo mismo y con su obra. En 1513 se instaló en ella por primera vez y allí residiría durante cuatro años hasta que el papa León X le ordenó regresar a Florencia, para encargarse de construir la fachada de San Lorenzo, pero esta obra quedaría reducida a un simple proyecto y a un montón de bloques de mármol desperdigados por las canteras de Pietrasanta. En 1534 vuelve a habitarla ya de forma ininterrumpida hasta su muerte. El viejo y enorme caserón albergaba en su interior un estudio muy espacioso, cuadra para caballos y un huerto pródigo en higueras, granados y parras. Su fiel criado y otros sirvientes cuidaban del viejo Miguel Ángel, pero el desorden que reinaba en la casa revelaba la soltería de su morador. Amigos y personas de confianza le animaban con frecuencia a contraer matrimonio, en la creencia de que le sería beneficioso que una mujer gobernase el hogar. Miguel Ángel nunca prestó oídos a tal proyecto.

“El arte es mi única esposa: a él estoy unido por lazos muchos más fuertes de lo que yo quisiera; él ha sido la pasión y el tormento de mi vida. Mis hijos son las obras que legaré a la posteridad porque, aunque no valgan demasiado, me sobrevivirán.¿ Qué hubiese sido de Lorenzo di Bartoluccio Ghiberti si no hubiera cincelado las puertas de San Giovanni? Sus hijos y nietos se han desprendido de cuanto él les legó. Sólo las puertas permanecen”

Tras la muerte de Miguel Ángel, su sobrino y heredero Leonardo alquiló la casa a Daniele da Volterra, que falleció antes de llegar a ocuparla; fue derribada en el siglo XIX. Tampoco existe ya el viejo “Mercado de los Cuervos”.

Así pues, la casa romana de Miguel Ángel se levantaba donde una vez, cuando el Antiguo Imperio había alcanzado la cúspide de su poder, estuvo el corazón mismo de la ciudad. El foro de Trajano, el espacio abierto más amplio y bello de la ciudad imperial, en el que se celebraba un mercado al aire libre, fue aislado del Quirinal por un edificio destinado a mercado que albergaba 150 puestos en su interior. Al noroeste se levantaba la poderosa basílica de Ulpia, centro de transacciones monetarias. Tras ella, en el espacio abierto en el que se erguía la columna de Trajano, había dos bibliotecas. Una guardaba los manuscritos griegos; otra, los códices latinos y los documentos de la época imperial. Tan sólo la columna permanecía virtualmente intacta cuando Miguel Ángel se mudó a esa casa. Las últimas líneas de la inscripción situada encima de la puerta del pedestal hubieran podido figurar también como divisa de su obra artística:”Ad declarandum quantae altidudinis mons et locus tanti operibus sis egestus”(“para que quede constancia de la altura que se le robó al monte y de los grandes esfuerzos que supuso la construcción de la obra”)

La tristeza que aletea en todo el poema se aprecia también en el busto de bronce de Miguel Ángel ejecutado por su gran amigo y discípulo Daniele de Volterra. Esta escultura responde tanto a las referencias que nos han transmitido los coetáneos de Miguel Ángel sobre su aspecto físico, como a las propias observaciones del artista.

“Busto de Miguel Ángel por Daniele de Volterra”

Condivi escribe:”Miguel Ángel goza de una constitución física más bien musculosa y de estructura ósea bien desarrollada antes que entrado en carnes. Sano, sobre todo por naturaleza, pero también por el ejercicio físico y por su mesura en el comercio carnal y en la alimentación. Fue un niño enfermizo, y ya de adulto ha sufrido dos enfermedades. Desde hace algunos años padece una afección de la vejiga..Su tez ha tenido siempre un color muy saludable. Su constitución física era la siguiente: es de estatura media y ancho de espaldas con respecto al resto del cuerpo: su cabeza, vista de frente, es redonda..Las sienes abultadas, muestran protuberancias por encima de las orejas y, estas y las mejillas sobresalen del resto de la cara. La cabeza es algo desproporcionada con respecto al rostro. Tiene la frente cuadrada y la nariz aplastada, aunque no de nacimiento, sino porque en su juventud un tal Torrigiano de Torrigiani, chico un poco bruto y desvergonzado, le propinó tal puñetazo que le hundió el cartílago dejándolo como muerto..A pesar de todo, su nariz guarda una armoniosa proporción con la frente y el resto del rostro. Sus labios son finos, el inferior algo más grueso, por lo que visto de perfil parece sobresalir un poco. Tiene una mandíbula acorde con las partes ya descritas. Vista de perfil, la frente sobresale un tanto con respecto a la nariz, que de no ser por una pequeña protuberancia sería casi recta. Las cejas son poco pobladas, los no muy grandes, castaños y salpicados de puntitos brillantes amarillos y azulados. Las orejas, normales; los cabellos y la barba, negros, aunque a sus 79 años empiezan a blanquear. La barba, de cuatro o cinco dedos de larga, se bifurca y no es muy espesa, como bien puede observarse en su retrato”.

Así pues, el aspecto físico de Miguel Ángel coincide con el que todos conocemos. Sin embargo, su personalidad y su carácter siguen llenos de lagunas, y quizá nunca sean conocidos del todo porque, pese a la existencia de abundante documentación, ésta es muy fragmentaria en algunos períodos cruciales de su vida.